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GESTIÓN CULTURAL 

Definir la gestión cultural resulta complejo. En principio, y partiendo del significado de las palabras que la forman “gestión” y “cultura” se trataría de administrar determinados recursos, en este caso bien o servicio cultural, con unos objetivos determinados. De manera general, la gestión cultural se relaciona con promover, incentivar, diseñar y realizar proyectos culturales desde cualquier ámbito

Sin embargo, la complejidad de la definición de gestión cultural es obvia ya que por ejemplo, y respecto al término cultura, resulta difícil ponerse de acuerdo, teniendo connotaciones diferentes dependiendo del país en que nos encontremos y de acuerdo a su evolución conceptual a lo largo del tiempo.

La gestión cultural hasta hace poco se denominaba ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL, término que actualmente podemos definir como: Conjunto de acciones realizadas por individuos, grupos o instituciones, en el marco de un territorio concreto, sobre una comunidad o sector de la misma, con la finalidad principal de favorecer la participación activa de sus integrantes en el proceso de su propio desarrollo social y cultural.

ELEMENTOS PARA LA GESTIÓN CULTURAL 
Los sistemas de intervención cultural se basan en dos premisas: la creación de un sistema descriptivo, funcional y articulado desde una perspectiva integrada; y el desarrollo de una estrategia adecuada, a partir de un análisis preciso de los escenarios y posibles opciones adecuadas a la finalidad que se quiera alcanzar con la acción cultural. Por ello, los elementos fundamentales que integran la gestión cultural son; las funciones y finalidades que determinan el proyecto cultural, los agentes e interacciones que entre ellos se establecen, las estrategias y los resultados que de su aplicación se deriven. La gestión cultural genera, fundamentalmente, tres tipos de funciones;
  • Funciones normativas; hacen referencia a la regulación de las relaciones entre el proyecto cultural y el entorno en que se desarrolla.
  • Funciones de servicio; regula las relaciones entre el proyecto cultural y sus usuarios.
  • Funciones de fomento: consiste en establecer sistemas y condiciones adecuadas para la interacción entre los diversos agentes implicados en el proyecto cultural.

Como es evidente la herramienta básica para la gestión cultural es el proyecto y este, para que sea sólido, debe integrar estas tres funciones en su definición estratégica, de una forma armónica.


Los agentes de la gestión cultural 

Los agentes culturales son las personas u organizaciones que intervienen en la gestión cultural. Tradicionalmente, éstos se adscriben a los sectores públicos, privados y asociativos, lo que determina tanto su personalidad jurídica como su ámbito de acción.
  • Sector público: Pertenecen a este grupo los agentes y organizaciones culturales adscritas a la administración pública, independientemente del nivel territorial o el alcance sectorial de la institución para la que trabajen. Su estructura es elegida democrática mente por la ciudadanía y establece diversas relaciones con el resto de agentes. Así con el sector asociativo se centra en la concesión de subvenciones, mientras que con el sector privado, la administración asume funciones de regulación normativa en lo que se refiere a actividades industriales y mercantiles con carácter lucrativo.
  • Sector privado: Se estructura de forma ejecutiva y se relaciona con los demás agentes actuando como proveedor de bienes y servicios tanto para el sector público como para el asociativo, aunque con este último también exista cierta competencia. Sus acciones se orientan a las actividades industriales y mercantiles, por lo que su intervención en cultura tiene fines lucrativos.
  • Sector asociativo: Sus actividades son de interés general, cuentan con una estructura participativa e interactúan fundamentalmente con el sector público aunque establece relaciones de compra y venta de productos y servicios con el sector privado.
Híbridos de estos tres son; las empresas públicas, las fundaciones y las ONG.
 Estrategias de la gestión cultural
La gestión de la cultura debe generar estrategias que respondan a la posibilidad de definir herramientas o instrumentos de validez universal, de modo que actualmente se establecen tres tipos de líneas estratégicas en gestión:
  • Formación de creadores, públicos y mediadores.
  • Difusión cultural, que actúa en dos direcciones: acciones descentralizadas para acercar la cultura a la ciudadanía y idealización de los públicos.
  • Apoyo a la creación artística.
Las tres deben ser complementarias en cualquier política cultural (pública o privada) y no deben sobre dimensionarse porque son dependientes entre sí.

IMPORTANCIA

El gestor cultural está en un lugar determinado, en una institución, en una comunidad. Su labor contribuye a hacer siempre presente una determinada parte de la cultura en ese lugar específico. Cultura siempre significa “valores”, “actitudes”, “visión del mundo”. Por lo tanto, contribuye a hacer presente esos valores, esa visión del mundo, que van marcando la mentalidad en ese lugar en ese momento histórico. Por otro lado, puede contribuir a crear una “sociedad cultural”, una sociedad que aprecie la cultura, que aprecie el patrimonio, que se dé cuenta de que vivir la cultura es un aparte importante de la calidad de vida. 



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